Friday, April 6, 2012

Liturgia y Tradiciones del Viernes Santo

El Arzobispo Metropolitano de San Juan, SER Mons. Roberto González Nieves se dirige a los presentes durante el Sermón de las Siete Palabras
















Continuando la tradición de la Semana Santa, la Catedral Metropolitana y Basílica Menor San Juan
Bautista, de la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico, llevó a cabo sus oficios de Viernes Santo ante miles de peregrinos que se dieron cita.

Alrededor de la 1:30pm dio comienzo el Sermón de las Siete Palabras, una de las muchas tradiciones traidas de España cuando conquistaron a Puerto Rico en el 1493 y cuando fundaron la Iglesia en Puerto Rico hace 500 años.

El acto contó con la colaboración de varios sacerdotes, religiosas, laicos y el propio Arzobispo Metropolitano de San Juan, SER Mons. Roberto González Nieves, que tuvieron la oportunidad de reflexionar profundamente las últimas palabras de Jesús antes de morir en la cruz.

Los actos continuaron a las 3:00pm con la Liturgia de Viernes Santo, donde se llevó a cabo la Adoración a la Santa Cruz, la comunión, la Oración Universal, la colecta dirigida a Tierra Santa, la Procesión del Entierro y la Procesión de la Dolorosa.

El Mons. Iván Huertas dirige una de las reflexiones del Sermón de las Siete Palabras

El Arzobispo Roberto expresó en su homilía como el sufrimiento de Jesucristo en la cruz se hace extensivo hoy día con la alta incidencia criminal que arropa la isla.  Ese paralelismo se hace evidente cuando hubo más de mil asesinatos el año pasado y este año las estadísticas no han mejorado mucho.

Peor aún, ya no hay consideración a la hora de matar una persona.  Lo mismo le matan un hijo a una madre, que a un infante, que a un envejeciente, que a una familia, en fin, es un mal que aqueja a la sociedad.  Pero a la misma vez el prelado exhortó al pueblo a que se sigan acogiendo a Cristo y a sus enseñanzas.

A las 5:00pm continuaron las actividades con la Procesión del Entierro y a las 7:30pm con la Procesión de la Dolorosa.

El perdón de Jesús durante su agonía en la cruz


"Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen", Lucas 23, 34.

Estas palabras las mencionó Jesús en el momento de la agonía de su muerte en cruz.  Todo se había cumplido.  Anunció su reino e hizo el llamado a la conversión, predicó en la sinagoga, hizo milagros, sanó a los enfermos, se acercó al pobre y nos dio el Mandamiento del Amor, y aun así, lo crucificaron.

A eso le podemos añadir que fue escupido, abofeteado, azotado con un latigo, le pulzaron unas espinas en la cabeza, lo hicieron cargar una pesada cruz y fue atravezado por tres clavos para morir en una cruz.

Cuando nos imaginamos esos hechos vemos lo horrible y macabro de la escena y como así Jesús mantiene una actitud de perdón y misericordia hacia aquellos que lo entregaron y lo mandaron a matar.  Ese perdón no solo era para los soldados romanos y las autoridades gubernamentales, sino que se hizo extensivo a Judas Iscariote al entregarlo, a Pedro al negarlo tres veces y a todos nosotros cuando crucificamos a Jesús con nuestras propias faltas y pecados.

Al hacer una comparación con nosotros que rápido nos enchismamos con el hermano por una simple palabrita que te dijo, un divorcio, una pelea, un engaño, un robo, o cualquier malentendido, nos damos cuenta que ese no es el camino que hemos de seguir, pues rápido dejamos de hablarle al hermano o decimos la famosa frase "te perdono pero no olvido".

Solo imaginemonos a Jesús si nos hubiera dicho "Padre mandales un rayo del cielo y quemalos a todos por crucificarme" o "Preparense porque no se me va a olvidar este sufrimiento en cruz y les esperan tiempos difíciles".  Pobrecito de nosotros si esa hubiera sido la actitud de Jesús en su agonía de la cruz.

Es por eso que el nos invita a perdonar, no importa la falta o pecado que se haya cometido en tu contra.  No importa si es un divorcio, un robo, la matanza de un hijo o un familiar, una terrible enfermedad, negligencia médica, no importa, Jesucristo nos invita a practicar el perdón y la misericordia, pues solo así es que lograremos vivir en una mejor sociedad, pero lo mejor de todo es que nosotros mismos somos libres, pues somos felices al no tener un corazón cargado de dolor, rencor y sufrimiento.

Que Dios les bendiga...

Arzobispo de San Juan visita los Siete Monumentos de la Ciudad Amurallada


La noche del Jueves Santo, dia de la Misa de la Cena del Señor, la Isleta de San Juan se convirtió una vez más en un Santuario Eucarístico, donde muchos peregrinos acompañaron al Arzobispo de San Juan, SER Mons. Roberto González Nieves, durante la ya tradicional y centenaria visita de los Siete Monumentos de la Ciudad Amurallada.

En este caso hubo la peculiaridad que el Padre y Pastor de la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico se encuentra recién operado de una condición congénita en la columna vertebral, por lo que tuvo que hacer el recorrido con la ayuda de un carrito de golf.

Fueron cientos los peregrinos que hicieron la visita a los monumentos, momento en que nuestro propio Señor Jesucristo se encuentra en la Soledad del Getsemaní, rumbo a su pasión y su muerte.  El prelado estuvo además acompañado por el Rector de la Catedral Metropolitana y Básilica Menor San Juan Bautista, Mons. Emilio Cummings, por el Vicario Episcopal de Vocaciones de la Arquidiócesis de San Juan, Mons. Iván Huertas, y los seminaristas diocesanos del mencionado territorio. 

"Me conmueve mucho ver todos los años como muchos peregrinos eucarísticos llegan hasta el Viejo San Juan para adorar a Cristo.  San Juan se convierte en un Santuario Eucarístico donde Cristo está presente en la Eucaristía.  Que su pasión, muerte y resurrección nos rinda frutos espirituales", dijo el Mons. Roberto a los presentes al terminar el recorrido, que concluyó alrededor de las 11:20pm.

Thursday, April 5, 2012

Como vivir nuestro Getsemaní


Hoy celebramos la Cena del Señor junto a sus discípulos y el mandamiento del amor.  Luego, fue entregado por Judas para ser condenado a muerte.  En el momento que Jesús se encontraba en el Huerto de Getsemaní orandole al Padre, fueron muchos los acontecimientos que ocurrieron de por medio, que a la larga simplemente cumplió la voluntad del Padre.

Según el Padre Angel Pagán, sacerdote diocesano de la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico, Jesucristo se encuentra en un momento de turbación que lo invade cuando osa por última vez ante su Padre.  Hay que tener como perspectiva que unas horas antes estabas en una fiesta, instituistes el Mandamiento del Amor, cenastes con la gente que tú amas y les instituistes el sacerdocio y convertistes el pan y el vino en tu cuerpo y tu sangre.  Lo peor del caso fue que ellos no entendieron lo que estaba pasando.

Horas después estás en el Huerto de Getsemaní solo, sabiendo que uno de los tuyos te traicionó y en cierto modo, frustrado porque todo lo que has hecho fue en vano, los discipulos no lo entiendieron.  Dentro de su condición humana, Cristo fue invadido por la angustia.



"Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz.  Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya".  Y se le apareció un ángel del cielo que lo animaba", Lucas 22, 42-43.  Dos voluntades se enfrentan por un momento, para confluir luego en un abandono de amor ya anunciado por Jesús:  "Es necesario que el Mundo comprenda que amo al Padre, y que lo que el Padre me manda, yo lo hago", Juan 14, 31.

Como vemos nuevamente, Jesús se encuentra en un momento donde ya él solo no puede pues acude a la Fuerza Divina para pedirle la voluntad para seguir adelante.  Es un momento crucial, donde tienes la opción de dar un paso hacia adelante o te quedas estancado, pero necesitas de la oración y de acudir al Padre Celestial para recibir la fuerza del Espíritu para llevar a cabo el plan.

La angustia fue tal que "oraba con más insistencia.  Y le bajaba el sudor a goterones, como de sangre, hasta el suelo", Lucas 22, 44.  Debe ser terrible esos minutos de oración donde la angustia es tal que hasta se te explotan los capilares y comienzas a sudar la sangre.  Definitivamente necesitas ayuda de esa Fuerza Divina, el Padre Celestial, para dar ese paso alante.

Jesucristo dio ese paso alante "y levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la pena y les dijo:  ¿Por qué dormís?  Levantaos y orad, para no caer en la tentación", Lucas 22, 45-46.  Ya en este momento Jesús iba camino a cumplir la voluntad del Padre pues fue al encuentro para que lo entragaran y llevar a cabo el Plan de Salvación y cumplir lo que dicen las profesías.

¿Cuantos de nosotros no nos sentimos a veces en una situación similar?  No importa si nos han diagnosticado una enfermedad, recibido una carta de desempleo, una desepción amorosa, un hijo que desertó de la escuela, entre otras, siempre tenemos que dar un paso alfrente, pedirle al Padre que nos de la fuerza, para así poder dar ese paso alfrente.

Para dar ese paso tenemos que reconocernos que somos débiles y que solo podemos dar ese paso alfrente si nos acogemos al Padre y le pedimos que nos de la fuerza del Espíritu para que así obre en nosotros.  A la misma vez debemos quitarnos las vendas de los ojos y reconocer que tenemos un problema, reconocer que somos débiles y reconocer que necesitamos de algo más allá para dar ese paso, no podemos estar en negación.

Pidamosle al Padre que la Pasión del Señor nos alimente de frutos espirituales para poder dar ese paso alfrente en nuestras vidas e ir a ese encuentro con nuestro Padre Celestial, que nos guía y alimenta de Vida Eterna.

Que Dios les Bendiga...

Wednesday, April 4, 2012

La Eucaristía

Mañana nuestra Santa Madre Iglesia celebra la Misa de la Cena del Señor, banquete que el preparó junto a las personas que él tanto amó.  Como detalle a esta celebración, Jesucristo instituyó el sacramento de la Eucaristía y el Sacerdocio.

Hoy celebro mis 20 años de haber recibido mi Primera Comunión en la Parroquia Sagrado Corazón de University Gardens en Río Piedras.  Es un sacramento tan importante para mi que lo tengo que recibir todos los días.  Pero, ¿por qué?

"El Señor habiendo amado a los suyos, los amó hasta el fin.  Sabiendo que había llegado la hora de partir de este mundo para retornar a su Padre, en el transcurso de una cena, les lavó los pies y les dio el mandamiento del amor.  Para dejarles una prenda de este amor, para no alejarse nunca de los suyos y hacerles partícipes de su Pascua, instituyó la Eucaristía como memorial de su muerte y resurrección y ordenó a sus apóstoles celebrarlo hasta su retorno, "constituyendoles entonces sacerdotes del Nuevo Testamento", cita así el inciso 1337 del Catesismo de la Iglesia Católica.

Siendo así, nuestra Iglesia lleva 2012 años conmemorando ese sacrificio sobre el pecado y sobre la muerte, que nos alimenta, que nos purifica, que nos une y que nos da vida eterna.  Ser  cristiano no es fácil y definitivamente es la Eucaristía es lo que nos mantiene cerca del Padre, ya que se hace presente en ese pequeño pedazo de pan, sin levadura y sin sabor y que nosotros lo comemos como alimento espiritual.

Según el Catesismo de la Iglesia Católica, son múltiples los frutos que nos llevamos cuando consumimos la Sagrada Comunión  Entre ellas se encuentra nuestra unión con Cristo, renueva la gracia del Bautismo, nos separa del pecado, nos preserva de futuros pecados mortales y la unidad con los cristianos como una sola Iglesia. 

Por otro lado, como antes mencionado, instituyó el Sacerdocio Ministerial para así hacer a Cristo presente entre el pueblo.  En otras palabras el sacerdote es "in personam Christi", es Cristo en medio de nosotros.  Sin sacerdotes no hay Eucaristía, ya que son ellos los que Cristo llamó a ser los "pescadores de hombres", tal como llamó a los apóstoles a dejarlo todo y seguirle.

Es por eso que mañana es un buen día para que oremos mucho por nuestros sacerdotes y darle gracias a Dios por todos ellos.  Aquel sacerdote que por alguna razón te haya calumniado, faltado el respeto, cometido algún error contigo, entre otras, presentalo ante Jesucristo Eucaristía, pide por él y por sus intenciones.  A fin de cuentas, ese sacerdote está ahí por voluntad de Dios.

"Hagan esto en memoria mía",  1 Corintios 11, 24.